Tolerancia y respeto

Tolerancia y respeto

Es difícil hablar de tolerancia y respeto cuando gran parte del mundo, ha olvidado lo que significan estas palabras. No obstante, en este capítulo hablaré sobre ello, pues ambos principios son necesarios para que exista una buena convivencia y armonía entre todas las personas que habitamos el planeta.

Si observamos detenidamente a nuestro alrededor, podremos comprobar como cada vez la sociedad existente es más intolerante y también, menos respetuosa.

Ser tolerante significa tener respeto por las opiniones, gustos, preferencias y/o creencias de cada persona, esto lógicamente no implica tener que compartir o estar de acuerdo con cada una de las cosas anteriormente mencionadas, simplemente significa aceptar que existen otras formas diferentes de ver, hacer o sentir lo mismo.

En este sentido podemos ver como el mundo está siempre en constante enfrentamiento entre unos y otros por no saber ser tolerantes y respetuosos.

Más allá de los intereses que generan para algunos las guerras y conflictos entre países, el verdadero problema radica en la falta de cultura que hay en la sociedad.

Si al pueblo se le proporcionase la educación adecuada no pasarían estas cosas, pues tendrían la suficiente cultura como para poder convivir los unos con otros en paz y armonía, sin sentir lo que parece hoy casi como una necesidad para algunas personas y me refiero al hecho de estar siempre buscando problemas por las diferencias de opinión y creencias que hay entre ellos.

Esto último por ejemplo, lo vemos a diario en atentados terroristas, ya sean estos por motivos religiosos o políticos, pero también lo vemos en la inmigración entre otras muchas cosas.

A mí personalmente me cabrea mucho oír como alguna gente se dedica a atacar (aunque sea de palabra y no de obra) a los inmigrantes, pues son personas que han tenido que dejarlo todo para buscar un porvenir más allá de las fronteras de sus respectivos países y porque seguramente, esta es la única alternativa que les quedó para poder sobrevivir o para salir adelante y progresar.

Me gustaría ver a esas personas si estuviesen en la misma posición de aquellas a las que critican y atacan tan duramente, me gustaría ver qué es lo que ellos harían, me gustaría saber qué es lo que ellos pensarían entonces.

Seguro que a ellos también les gustaría que los ayudaran y no creo que se sintieran muy felices si los dejaran abandonados como si fuesen basura.

Pero claro, es que para ser tolerantes, también hay que tener un poco de empatía.

Como ya te habrás dado cuenta al leer este libro, a mí siempre me gusta poner ejemplos, porque es una forma bastante gráfica que ayuda muchas veces a explicar algo que quieres decir de manera más fácil y rápida y que por lo tanto, ayuda en la comprensión del tema a tratar.

Algunas veces esos ejemplos los pongo conmigo mismo y otras veces, pongo el ejemplo de otras personas.

En este caso el ejemplo que pondré será conmigo, pues es un ejemplo que creo es perfecto para lo que quiero explicar.

En abril del 2017 hice algo que no hago nunca, pues es una situación en la que no me siento nada cómodo, pues ver sufrir a los demás es algo que realmente me hace daño y me angustia.

En aquella época asistí al funeral del padre de mi mejor amigo, alguien a quien por otro lado, tenía mucho que agradecer, pues cuando tenía unos 16 años hizo algo por mí que yo jamás olvidaré.

Seguro que ahora estarás pensando, bueno… fue algo normal ¿no?, era el padre de tu mejor amigo y además, por lo que dices, también le estabas agradecido.

Te diré que yo nunca hago nada por obligación, es más, ya han muerto otras personas de mi familia cercana, conocidos o alguna persona a la que he querido mucho como mi vecino “Papa Pino”, al cual he considerado casi como otro padre y sin embargo, nunca fui a una misa o a un entierro.

El caso de mi amigo también es cierto que es un caso un tanto especial, pues yo lo quiero como a un hermano, ya que es lo que ha sido y lo que me ha demostrado a mí en muchas ocasiones. Además, su familia la conozco desde hace muchos años.

Pero bueno, el ejemplo del que te quiero hablar no trata tanto de sentimientos sino de tolerancia y respeto, que es de lo que habla este capítulo.

Lógicamente mi amigo sabe que yo estoy con su dolor y que en lo que pueda ayudarle y esté en mi mano, no tiene ni que pedírmelo, pero también es cierto que a lo que he comentado antes de no asistir a funerales y demás, se suma el hecho de que a pesar de haber sido criado, bautizado e influenciado bajo creencias religiosas cristianas, yo nunca me he considerado católico, aunque sí alguien con una enorme fe.

Este es uno de los principales motivos por los que en los 42 años que tengo ahora, seguramente podría contar con algunos dedos de las manos, las veces que he asistido a una misa (aunque si he visitado unas cuantas catedrales e iglesias en diferentes países, pues me encanta ver distintos tipos de arte y construcciones arquitectónicas)

Dicho esto, yo podría haber estado con mi amigo hasta el momento de salir del tanatorio, sin embargo, lo acompañé durante toda la misa y el funeral.

No, no lo hice porque fuese mi mejor amigo, lo hice porque soy tolerante y respetuoso.

No importa que es lo que yo piense o lo que yo crea, lo que importa, es que quería acompañar a mi amigo y a su familia en su momento de dolor, lo demás, no era importante.

Y eso es lo que significa la tolerancia, entender y respetar que otras personas puedan pensar o sentir de forma diferente a la tuya y no por eso ni tú ni ellas tienen por qué sentirse atacadas o amenazadas por ello y desde luego, una persona tolerante tampoco se burla de otras personas por pensar así (algo que podemos ver desafortunadamente en muchos vídeos de Internet)

Por otro lado, la falta de sucesión o de transmisión de valores de padres a hijos, hace que hoy veamos cada vez más como principalmente los más jóvenes, no tienen respeto por nada ni por nadie.

Como en toda regla no podemos generalizar, pues siempre hay quien sí ha recibido esos valores de sus padres y tienen la suficiente cabeza e intelecto como para mantener vivo aquello que no debería morir nunca, pero seamos francos, de manera lamentable lo que vemos normalmente no es así.

Por tanto, si eres padre o madre, tienes un deber y una obligación ética y moral de enseñar a tus hijos a ser lo más tolerantes y respetuosos posibles, porque solo con alimentarlos, no vas a conseguir que el día de mañana ellos sean personas que merezcan la pena de llamarse como tal, la educación empieza en casa, no en la escuela ni en la universidad.

Las personas tienen que ser tolerantes y respetuosas tanto dentro, como fuera de sus casas.

No quieras para los demás, lo que no quieras para ti mismo/a.

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