Gustavo Adolfo González Alfaya

Gustavo Adolfo González Alfaya

Si luchas por un gran sueño con todo tu corazón y perseveras, al final, es inevitable que el destino se rinda a tus pies como recompensa

Escritor, conferenciante y mentor internacional

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De crisálida a mariposa

Mi solución a la compresión digital y a una nueva era tecnológica

Gustavo Adolfo González Alfaya

Como ya he comentado en otras ocasiones, yo amo las matemáticas. Me han gustado desde siempre y más específicamente desde que con 15 o 16 años dos personas marcaron mi vida con las ciencias exactas.

Para que lo comprendas mejor tendría que hablarte de mi época de estudiante en el instituto y de cómo el director del mismo (una persona muy inteligente que además de dirigir el centro educativo también impartía clases de matemáticas) y de otro hombre llamado Manuel García (un genio del cálculo mental rápido) que me impactó con una charla a la que asistí en dicho instituto y con los métodos de estudio que aprendí en su libro: Sea usted una computadora humana, así como otro muy lúdico que también compré (Carnaval matemático)

Y desde entonces, las matemáticas me han acompañado el resto de mi vida en muchos campos diferentes.

La informática es uno de esos campos y como programador llevo tiempo pensando en cómo los sistemas de compresión actuales trabajan y en cómo podría mejorarlos para beneficio de toda la humanidad.

Los sistemas actuales de compresión lo que hacen básicamente es buscar patrones dentro de una estructura de datos, pero el problema está en que la mayoría de veces esos datos son irregulares, por lo que su eficacia no es buena.

No obstante, el verdadero problema está en que hemos creado un sistema informático o computacional en el que las matemáticas no son eficientes, pues todo lo digital tiene formato binario (unos y ceros) y aquí radica el problema raíz.

Voy a intentar explicártelo de forma muy sencilla para que lo entiendas mejor y para ello voy a utilizar este ejemplo que creo te resultará útil para comprender el problema y también la solución que propongo.

Como ya comenté anteriormente, todos los datos digitales están formados por unos y ceros (así es como lo leen las máquinas), pero esos datos tienen irregularidades y ahí es donde se complica la compresión.

Mi idea es extremadamente simple. Roza casi lo absurdo. Pero su poder… es de una magnitud que solo los teóricos de la computación pueden comprender. Observa este ejemplo tan simple:

1000 = 10³ o 10^3 (aquí hay compresión, con la fórmula matemática pasamos de 4 dígitos a 3)

1000 = 1000 (no hay compresión)

1001 = 1000+1 (la fórmula matemática es más grande que el dato original)

1011 = 1000+10+1 (la fórmula matemática es más grande que el dato original)

1111 = 1000+100+10+1 (la fórmula matemática es más grande que el dato original)

Deducimos pues que una expresión matemática es mayor que su número de dígitos si no hay una regularidad en los datos.

Si este sistema no es eficaz ¿qué nos impide realmente crear un nuevo sistema de compilación de archivos o de transmisión de información vía Internet donde las matemáticas SÍ, sean eficientes?

Esta es la clave para la nueva revolución en la era digital.

Mi propuesta es crear un sistema donde se usen potencias y no un sistema de 1001001011010110110 que hace que las matemáticas no hagan lo que mejor saben hacer (ser eficientes)

Con esto un fichero de Terabytes ocuparía lo mismo que un documento de Word.

¿Te imaginas lo que esto supondría para las telecomunicaciones?

Y en un mundo en el que cada vez hay más información almacenada, esto provocaría inevitablemente un cambio de paradigma, pues los recursos, costes, explotación, energía e impacto ambiental sería ínfimo comparado con el actual.

Por eso cuándo se me iluminó la bombilla y pensé en el código binario no como una consecución de números, sino como un número entero que podría tener tal vez una fórmula matemática más simple y más corta que lo representase (lo que lógicamente, llevaría a su consiguiente compresión), lo vi claro.

Aquí aplica mi filosofía: que algo se haya hecho siempre igual, no implica que eso sea lo mejor, lo más eficiente, ni adecuado.

La inteligencia está para algo. Usémosla pues.

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