¿Bendición o maldición?

SUPERACIÓN

¿Los problemas y situaciones dolorosas son una maldición, o una bendición?

Esta es mi particular visión sobre los sucesos que transcurren durante nuestra vida y que parecen que nos azotan como si fuesen un huracán.

Siempre digo que el tiempo es un gran sabio, no solo nos hace más viejos, sino que siempre trae consigo lecciones importantes de vida.

Yo creo en el destino y pienso que todo tiene una razón de ser que va más allá de nuestra comprensión humana.

Por eso, aunque en el transcurso de nuestra vida se nos puedan presentar muchas circunstancias o situaciones difíciles, incluso tal vez muy dolorosas que parecen hacernos estremecer todo nuestro mundo y los cimientos donde nos asentamos, al final, todo eso viene a enseñarnos algo importante.

Y es justo en ese momento cuando podemos elegir como afrontar esa situación, porque aunque no lo creas, desde que te levantas hasta que te acuestas, estás constantemente tomando decisiones.

Es muy probable que no puedas hacer nada para cambiar lo que te ha sucedido, pero lo que si puedes, es decidir qué hacer con tus pensamientos, es decir, cuál va a ser tu actitud frente a eso y como lo vas a superar.

Supongamos que coges una olla con agua hirviendo y esta se te cae encima porque no la has cogido correctamente con unos paños o guantes apropiados.

Está más que claro que va a ser una experiencia dolorosa.

En ese momento puedes pensar que es una maldición divina, que es mala suerte, o un sinfín de cosas más, pero lo que debes de extraer de esa situación dolorosa es que debes de coger siempre la olla con las protecciones adecuadas, porque de no hacerlo, la próxima vez tal vez sea con caramelo o aceite muy caliente y las heridas serán mucho peores.

Así que lo que en un principio podría parecer una desgracia, tal vez venga para enseñarte algo muy importante y de lo cual no eres aún consciente en ese momento.

Aunque parezca extraño, siempre doy las gracias por todas aquellas situaciones difíciles y dolorosas que se presentan en mi vida, pues el tiempo me ha enseñado a entender que eso, aunque doloroso, quizás haya sido lo mejor que me pudo suceder en el momento justo que sucedió, pues todo tenía su razón de ser.

Si te tomas el tiempo necesario para analizar tus momentos dolorosos que ya han pasado, con total seguridad te darás cuenta del gran favor que te han hecho y de lo agradecido que tienes que estar con ellos.

Yo creo que uno debe de amar a los problemas y situaciones dolorosas como a su mejor amigo, pues esto es lo que te hará crecer como persona y ser humano, te hará evolucionar y te obligará de alguna forma a sacar lo mejor de ti.

Por norma general, las personas solo son agradecidas por las cosas buenas que le suceden en su vida, pero se olvidan de que las únicas cosas que les enseñarán algo, son aquellas que les hacen algún tipo de daño, pues de las cosas buenas no se aprende nada, solo se disfrutan.

Cuando estuve viviendo en Brasil conocí una mujer llamada Neuza Silva, una mujer humilde y de buen corazón que me enseñó algo que nunca olvidaré.

Ella me enseñó a dar las gracias por todo aquello que no ha sucedido en nuestra vida, pero que también pudo suceder.

Aquello me hizo reflexionar bastante, pues en verdad, solo damos las gracias por las cosas buenas, pero nunca por las malas.

Creo que a veces no somos justos con la vida, porque creemos que todo cuanto nos pasa en ella y nos duele, es solo para hacernos daño, pero tras mi reflexión he comprendido que deberíamos estar más agradecidos, pues no siempre todo lo bueno es tan bueno, ni todo lo malo es tan malo.

Puede que nos sucedan muchas cosas en nuestra vida que en un principio puedan ser difíciles de digerir, puede que esas circunstancias nos azoten como un látigo con puntas de acero, pero cuando vemos las cosas desde otra perspectiva nos damos cuenta de que tal vez, solo querían ayudarnos.

Así que como punto final, te diría que fueses más agradecido/a con las cosas buenas, pero sobre todo, con aquellas que te hacen evolucionar y crecer y también, por todo aquello que te podría pasar y sin embargo, no pasó.

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